sábado, 16 de octubre de 2010

Croquetas de boletus

Parece que últimamente sólo como setas y, aunque me encantaría, no es así. Lo que pasa es que el domingo pasado hice unas croquetas para una comida familiar y he estado remoloneando para colgarlas... ¡Espero que os gusten!



Ingredientes:
  • 300 gr de boletus
  • 1/2 cebolla
  • 1/2 l leche vegetal
  • 1 vaso de caldo vegetal de sabor suave
  •  4 cucharadas harina
  • Nuez moscada
  • No-egg O harina de garbanzos (para el rebozado)
  • Pan rallado
Preparación:
Primero de todo lavamos muy bien las setas, que suelen venir con mucha tierra. Picar finita la cebolla y las setas y pochar en una sartén con un poco de aceite hasta que se ablande bien. Preparamos la bechamel en una cacerola con la leche vegetal la harina y la nuez moscada, y la aligeramos un poco con el caldo de verduras. No hace falta añadir todo, tiene que quedar una textura espesota para poder formar bien nuestras croquetas.
Añadimos las setas y la cebolla y mezclamos bien a fuego bajito durante unos dos minutos. Vertir la masa en una fuente de fondo bajo, cubrir con papel film (que toque la mezcla, así luego no saldrá costra) y dejar enfriar.
Para dar la forma de las croquetas de la foto metí la masa en una manga pastelera de boca ancha, hice un churrete largo y lo fui cortando tamaño estándar. Otra opción es hacerlo a la manera clásica de las dos cucharas, pero se tarda mucho más. Rebozar vegano es muy fácil: cogemos la harina de garbanzo o el no-egg (lo que prefiramos) y lo mezclamos con agua para dar consistencia de huevo y luego ya como siempre, lo pasamos por el pan rallado. Como no soy muy de fritos, las puse con un poco de aceite sobre papel vegetal y las hice al horno, pero fritas están buenas seguro.

viernes, 15 de octubre de 2010

Crema de setas

¡Octubre! ¡Empieza la temporada de todas mis frutas y verduras favoritas! Nyu, la Ninja Vegana, se ha molestado en hacer un megapost sobre todo lo que podemos comer ahora. Echadle un ojillo a su blog que está en continua actualización con unas recetas buenísimas....



Ingredientes (para 2 veganos muy hambrientos, o para 4 pajaritos):
  • 1/2 kg de setas, por ejemplo champiñones
  • 1/2 cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • 1/2 puerro (sólo lo blanco)
  • 250 ml caldo vegetal clarito
  • 250 ml de leche vegetal (en mi caso leche casera de avena)
  • Un puñado de anacardos crudos
  • Pimienta negra
  • Aceite y sal
Preparación:
Lavar muy bien las setas y trocear (reservar seis aparte) el puerro, la cebolla y el ajo. Poner a rehogar en una cazuela con un poco de aceite. Cuando las verduras estén bien blanditas añadir el caldo y los anacardos y dejar cocer un cuarto de hora más o menos. Triturar con la batidora y el pasapurés hasta que quede una crema espesota pero fina. Añadir la leche poco a poco hasta que adquiera la consistencia adecuada (ojo a los que ponen leche de soja de brik, fijaos que sea no edulcorada que no será la primera crema o bechamel que me cargo por eso). Salpimentar al gusto.
Aparte, saltear  las setas que habíamos reservado para que cada uno se las sirva al gusto. También podemos acompañar de trocitos de pan tostado.

jueves, 14 de octubre de 2010

Pequeño repaso (un 'How do you get your protein?' explicado)

Últimamente respondo a bastantes dudas sobre el "como se hace" ser vegetariano o vegano. Yo encantada, de hecho cuanto más me pregunten significará que más gente se interesa por este tipo de alimentación y de vida, así que hago un post para quien interese. 
Como bien sabréis la dieta vegana es sana y está avalada por organismos internacionales de importancia como la ONU o la American Dietetic Association, ahora bien, lógicamente no vale cualquier dieta, alimentarse a base de patatas fritas es 100% cruelty free... Por eso estas asociaciones añaden la postilla de "bien planificada", útil también para la dieta omnívora.
¿Qué hay que tener en cuenta para diseñar una dieta bien planificada?

- Fruta y verdura: al menos las cinco raciones que recomienda el Ministerio de Sanidad, a poder ser alguna más, de hecho algunas instituciones médicas recomiendan entre dos y cuatro raciones de fruta y entre tres y cinco de verduras. Personalmente, creo que hay que introducirlas en TODAS las comidas, es decir, no vale con un "como pasta, ya cenaré todas las verduras que me tocan", mejor añade una pequeña ración de verduritas o ¡pasta con verduras! ¡ñam! Lu lo dice mucho mejor que yo con su famoso: "Don't forget your veggies!"
¿De cuánto estamos hablando? el término "ración" es un poco ambiguo, el Ministerio viene a decir que es lo que cabe en una mano, un total de 400 gramos de hortalizas y unos 300 de frutas. La cantidad de fibra vegetal nunca debe ser inferior a los 22 gramos diarios, así que ojo con basar el consumo de fruta y verdura en licuados y desechar la pulpa. Para más información: http://www.5aldia.com/
Suena a perogrullada, pero tan importante es la cantidad como la calidad, la fruta y verdura de temporada tiene más vitaminas que la cultivada bajo plástico, por no hablar del impacto ecológico que supone traerse frutas del otro lado del charco. Y ni que decir tiene que cuantos menos pesticidas mejor, así que asegúrate de lavarla muy bien antes de comerla.
Más cositas, citando a Pitágoras "no gastes más tiempo en la preparación de los alimentos que el que necesitas para consumirlos". Sin ser crudivegana ni por asomo, considero que una buena ración de crudos al día es más que saludable, así que recomiendo encarecidamente echarle un ojillo a Descocinando (el blog de Gilducha o Carmen) y aumentar la ingesta de comida viva.
- Legumbres: al menos cuatro raciones a la semana. Además de ser muy baratas, son una fuente fundamental de proteínas vegetales. Son de una digestión un tanto "difícil" por lo que es mejor tomarlas en pequeñas cantidades pero con mayor regularidad. Exceptuando lentejas y guisantes, el remojo es un paso previo fundamental, que entre otras cosas aumenta la biodisponibilidad del zinc. Una vez remojadas, escurrimos, aclaramos y ponemos a hervir diez minutos a fuego fuerte (para eliminar toxinas) y después a fuego lento con la olla tapada.
En la web de Enbuenasmanos recomiendan lo siguiente para hacer las digestiones de las legumbres más ligeras:
  • Germinarlas: al germinar las legumbres desaparece el almidón, duplica sus nutrientes y no produce gases.
  • Pasarlas por el chino: después de cocinarlas las legumbres podemos pasarlas por el "chino" o tamizador. Este las convierte en una especie de puré y separa lo que sería la piel o fibra que es una de las partes más difíciles de digerir. Esto se hace habitualmente para dárselas a los bebés.
  • Cocerlas con anís, hinojo o comino: al cocinarlas con estas hierbas medicinales nuestro cuerpo expulsa y produce menos gases.
  • Añadir alga Kombu a su cocción: esta alga ayuda a que se cocinen las legumbres antes y a que se ablanden sus fibras. El resultado es una mayor digestibilidad.
  • En el caso de poca tolerancia a las lentejas podemos probar con la variedad de lenteja roja pelada. Sin piel, como ya sabemos, se digiere mejor.
La clave es combinar: todas las legumbres (menos la soja) son deficitarias en metionina, mientras que los cereales lo son en lisina (aminoácidos esenciales) por lo que completamos un alimento con el otro. Resumiendo: falafel con arroz sería una combinación estupenda, por poner un ejemplo. Mejor en pequeñas cantidades, es preferible tomarlas con regularidad pero en cantidades reducidas y al acabar la comida, conviene evitar la fruta ácida como la naranja o la piña.
Los germinados son otra muy buena forma de comer legumbres, y además son compatibles con una dieta basada en crudos. ¿Por qué germinar? Los germinados o brotes tienen una excepcional cantidad de nutrientes, no generan ácido úrico y son mucho más fácilmente digeribles que las legumbres secas. El germinado de trigo, por ejemplo, contiene hasta seis veces más vitamina B que la semilla. Además, son muy fáciles de obtener en casa:
- Cereales: desde la Revolución Neolítica han sido el alimento básico para la humanidad, tanto que eran un bien fundamental en el sistema redistributivo mesopotámico (resistiré a la tentación de explicarlo aquí). Aunque el trigo sea la variedad más conocida y utilizada, la cebada, el centeno, la avena o la espelta merecen también un hueco en nuestra alimentación. De hecho, consumir cereales con menor cantidad de gluten de vez en cuando va a mejorar nuestras digestiones.
Los cereales son una buena fuente de hidratos de carbono, fibras, minerales y proteínas y contienen una alta proporción de aminoácidos esenciales. Como ya he comentado, conviene combinarlos con legumbres y frutos secos para aportar proteínas enteras. El número de raciones recomendadas oscila entre 6 y 11, según el organismo al que consultéis, como veréis es un número muy elevado.
Para leer más sobre las diferentes variedades: http://www.enbuenasmanos.com/articulos/muestrasub.asp?sub=0528
- Frutos secos: son ricos en ácidos grasos esenciales, proteínas, minerales, grasas saludables y fibras, por ello, conviene consumirlos a pesar de que sean muy calóricos. Oigo y leo a mucha gente que rechaza su consumo basándose en el "engordan", y es un error: un puñado (unos 30 gramos) de frutos secos crudos son muy beneficiosos y completamente compatibles incluso con una dieta de adelgazamiento. Insisto en lo de crudos, porque habitualmente en las grandes superficies los encontramos envasados, fritos y salados, y por tanto mucho menos saludables. Comprando los frutos secos al natural, podremos comerlos "tal cual" (opción más recomendable) o incluso salteados o fritos, pero siempre con el conocimiento de que las grasas que usamos en casa son más sanas.
- No a los refinados: al refinar los alimentos, eliminamos de ellos una parte tan útil como inútil: la fibra, que además de sus famosos efectos sobre el estreñimiento, disminuye los picos de glucosa en sangre. Es decir,  la fibra amortigua el ritmo de transferencia de los azúcares al flujo sanguíneo, ralentizándolo, por lo que es muy beneficiosa para prevenir la diabetes, por ejemplo. Además, al refinar perdemos nutrientes tan importantes como el magnesio, mientras que se añaden blanqueadores y mejoradores químicos nada saludables y en ocasiones ni siquiera veganos. También hay que tener precaución con las grasas hidrogenadas, presentes por ejemplo en gran parte de la bollería y las margarinas industriales.
 En resúmen, al consumir refinados (y no me voy a meter en productos como el ázucar blanco o la sacarina que son veneno puro) realizamos una ingesta de calorías vacías, donde las vitaminas y minerales brillan por su ausencia.
- Hierro: de todos es sabido que los vegetarianos somos tachados de anémicos a menudo. Yo lo soy, por un problema metabólico mezclado con alergia a algunas de las mejores fuentes vegetales de hierro, pero en general es una acusación injusta, puesto que no se ha detectado una mayor incidencia de la anemia ferropénica en la población herbívora. No voy a negar que el hierro vegetal se absorbe peor que el de origen animal, sólo hay que tener más ojo con él.
Buenas fuentes de hierro son las crucíferas (brócoli, coliflor, rábanos, etc), los pimientos, las lentejas y en menor medida las famosas espinacas de Popeye. Para mejorar su absorción nada mejor que combinar su consumo con el de vitamina C, por ejemplo tomando una mandarina de postre. Además, debemos limitar el consumo de sustancias como el tabaco o el café, que entre otras muchas cosas, bloquean la absorción del hierro.
- B12: es sin duda el nutriente más "problemático" en la dieta vegana (y en muchos casos de la ovolactovegeta también), puesto que hasta el momento no se ha encontrado ninguna fuente fiable de origen vegetal. Las mejores soluciones son el consumo de alimentos "enriquecidos" (unos 3 microgramos diarios) o la suplementación (sin ánimo de hacer publicidad de ningún tipo la marca Solgar tiene suplementos de origen no animal). La deficiencia de la B12 es realmente peligrosa, hasta el punto que puede afectar a nuestro sistema nervioso y comprometer nuestra vida. Sea como sea infórmate bien de los riesgos y consecuencias antes de decidirte a la no suplementación y pide a tu médico que añada la B12 como marcador de tus análisis.
Sobre la B12 han corrido ríos de tinta, así que os dejo algunos de los enlaces:
Proporciones: resumiendo todo el tochazo que he soltado, hay que tener en cuenta que las proteínas deben suponer un 15% del aporte calórico total, los glúcidos aproximadamente un 60% (sin que los azúcares superen en 10%) y los lípidos no deben superar el 30%.


Ahora mismo no se me ocurren más cosas, en todo caso editaré. Os pongo, eso sí, una buena lista de enlaces para saber por dónde empezar, a ver si os anima:

jueves, 30 de septiembre de 2010

Sopa fría de pepino y yogur

Por si no la conoceis, MC Ediciones (los mismos de Integral) publica una revista mensual de cocina vegetariana. Cuesta 3 euros y trae muchas recetas sencillas y muy ricas, casi todas veganas, y el resto relativamente fáciles de veganizar. El caso es que en el nº10 de la revista venía esta receta que me gustó mucho y ya colgué en foro vegetariano.


Ingredientes:
  • 2 pepinos medianos
  • 500 ml agua (yo puse menos, porque me gusta más la textura de las cremas que la de la sopa)
  • 1 diente de ajo (opcional, yo no lo puse)
  • 1 yogur de soja natural
  • 1/2 limón
  • 10 hojas menta fresca
  • Sal marina y pimienta blanca
Preparación:
Lavar y cortar los pepinos y meterlos en el vaso de la batidora con el resto de ingredientes. La receta original recomendaba colar el resultado, pero como ya he dicho yo prefiero las cremas un poco "bastorras".
Servir muy frío.

Comentarios:
 No dejar mucho tiempo en la nevera (de un día para otro, por ejemplo) porque la menta se oxida y amarga la sopa.

Lasaña de berenjenas sin pasta

Perdón por tardar en actualizar. La verdad es que no tengo excusas, porque tengo las fotos de esta receta (y otras) desde hace semanas, pero he estado bastante vaga. La lasaña de la foto me la hizo supermamá tuneando mi receta, espero que os guste. 



Ingredientes (para 3 personas):
Preparación:
Lavar y pelar las berenjenas y cortarlas en rodajas de aproximadamente medio centímetro de grosor. Salar ligeramente y hacerlas a la plancha, reservar. Por otro lado picamos muy finitos el calabacín y la cebolla y los dejamos pochar hasta que la cebolla esté transparente.
Elegimos un recipiente apto para horno y montamos nuestra lasaña: ponemos una capa de berenjenas, una capa finita de pisto, otra capa de berenjenas, una capa de queso azul vegano, otra capa más de berenjenas, una capa del calabacín con la cebolla. Podemos terminar con otra capa de "queso azul" o con una capa de bechamel muy finita, como prefiramos. Espolvorear con levadura de cerveza al gusto y gratinar unos 8 ó 10 minutos.

Comentarios: 
Mi madre la hizo rebozando las berenjenas en harina yolanda y friéndolas después en vez de a la plancha, yo lo prefiero a mi manera, pero es otra idea.